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Cuando se presenta una situación de dependencia, en la que la persona necesita cuidados y atención constante, ya que no es capaz de realizar las actividades de la vida diaria, se podrán diferenciar  dos tipos de cuidadores, que se encargarán de cubrir las necesidades de la persona afectada.

En primer lugar se encuentra el cuidador formal. Se trata de un profesional que ha recibido formación en materia de dependencia, entiende la enfermedad y conoce los pasos a seguir en las situaciones que puedan sobrevenir. El cuidador formal recibe un salario por el trabajo que realiza, ya sea en un centro de trabajo o a nivel de atención domiciliaria, tiene un horario preestablecido y su implicación emocional con el paciente es menor a la de un cuidador informal.

El segundo lugar aparece la figura del cuidador informal. Al contrario que en el caso anterior, este cuidador no tiene ninguna preparación en dependencia, ni cuidados, ni en ningún factor relativo  a la enfermedad o situación que cause la dependencia. Suele tratarse de una persona del entorno próximo, ya sea un familiar o amigo, normalmente mujer de entre los 40 y 59 años de edad cuya labor abarca aspectos de la vida como pueden ser el aseo, alimentación, cuidados físicos o relaciones sociales.

El cuidador informal no recibe remuneración por el trabajo que realiza ni tiene límite horario, su jornada es de 24 horas y suele estar ligado al paciente por una relación afectiva, y  posiblemente esta relación sea la causante de la dificultad que para los cuidadores existe para marcar unos límites.

La situación de sobrecarga que padecen los cuidadores informales junto con el escaso apoyo social con el que se encuentran, tiene unas consecuencias negativas tanto a nivel físico como anímico entre las que podemos resaltar:

  • Pérdida de empleo, por no poder compatibilizar el cuidado del familiar con la jornada laboral, lo que conlleva a una disminución del nivel económico.
  • Deterioro físico.
  • Disminución del autocuidado.
  • Estrés.
  • Depresión.
  • Baja autoestima.
  • Escasas o ausentes relaciones sociales.

Es por ello que debemos dar al cuidador el protagonismo que se merece y prestar especial atención a sus necesidades, así como a los signos que puedan alertarnos acerca de su estado de salud, tanto físico como mental.

Algunas de las herramientas utilizadas para evaluar la sobrecarga del cuidador son:

  • Escala de sobrecarga del cuidador. Test de Zarit.

Se trata de un cuestionario autoadministrado que consta de 22 ítems. Las respuestas irán desde el 1 (rara vez) al 5 (casi siempre). Los resultados serán:

  • <47 no sobrecarga
  • 47 a 55 sobrecarga leve
  • >55 sobrecarga intensa.

zarit

  • Índice de esfuerzo del cuidador.

Entrevista semiestructurada constituida por 13 ítems, con respuesta si/no. Cada si puntúa con 1 punto. 7 o más sugieren un nivel elevado de esfuerzo.

indice esfuerzo

 

  • Entrevista de carga familiar objetiva y subjetiva (ECFOS)

Este cuestionario permite medir no solo la carga subjetiva sino también la carga objetiva de los cuidadores de personas con esquizofrenia. El ECFOS es una adaptación española del Family Burden Interview Schedule-short Form (FBSI/FS). Se añadió preguntas relevantes para la evaluación de costos, valoración  de las horas invertidas por el cuidador y la repercusión en su salud. Se divide en secciones, siendo la sección A la asistencia en actividades de la vida diaria, sección B supervisión de comportamientos alterados, sección C gastos económicos, sección D impacto en la rutina diaria del cuidador y pérdida de oportunidades sociolaborales y personales a lo largo de la vida, sección E preocupaciones generales, sección F ayuda, sección G repercusiones en la salud y sección I evaluación del nivel de carga global.

 

Otros cuestionarios específicos son:

  • Escala del sentido del cuidado.
  • Cuestionario de sobrecarga en cuidadoras de ancianos con demencia.
  • Cuestionario para cuidadores principales familiares de pacientes con enfermedad de Alzheimer.
  • Cuestionario de evaluación de repercusión familiar.
  • Escala de desempeño psicosocial.

 

“Si no cuidamos de los cuidadores, no tendremos un enfermo, sino dos”.   

 

About Maria

Mi nombre es Maria, soy Terapeuta Ocupacional por la Universidad de La Coruña y en la actualidad estoy buscando trabajo. A pesar de que el panorama laboral que vivimos no me da la oportunidad para ejercer un trabajo remunerado, mantengo la ilusión e inquietud por todo lo referente a la Terapia Ocupacional, hecho que me ha empujado a escribir este blog.