Seleccionar página

Llevo una eternidad sin escribir nada, pero ha sido por una buena causa. Mi vuelta a Galicia. Un nuevo comienzo, una nueva aventura. Si ha sido una buena o mala decisión solo el tiempo lo dirá, pero por ahora no puedo quejarme y es que a la semana de estar aquí por fin alguien me dio la oportunidad de volver a trabajar.

Estoy trabajando en dos centros de día de personas mayores. Qué sensación tan buena volver a sentirse útil, volver a sentirse realizada y dejar de ser tan dependiente. Y es que estar sin trabajo cansa metal y emocionalmente. Te inunda una sensación de incapacidad y frustración que afecta a todos los ámbitos de tu vida. Pero eso ahora, y espero que por mucho tiempo, pasó. Ahora la sensación que me inunda es de alegría.

Dejemos de hablar de mí y hablemos de los protagonistas de esta entrada. Las personas mayores.

En los centros de día realizamos diferentes actividades para estimularlos tanto física como cognitivamente. Psicomotricidad, circuitos de rehabilitación, activamos la mente, viajamos por el mundo…diferentes actividades que los mantienen activos, pero si hay algo de lo que me estoy dando cuenta es que hay veces que más que necesitar estar ocupados con actividades todo el rato lo que realmente les ayuda es hablar. Simplemente hablar. Parece algo demasiado simple y obvio, pero no lo es.  Después de la carrera, máster y toda la formación del mundo, piensas que todo está en los libros. Buscas esa actividad perfecta que cumpla con los objetivos que te marcas para cada persona, y eso está muy bien, para eso estudiamos y nos pagan, pero no hay que olvidar que antes de ser usuarios de un centro, son personas, e igual hay días que no tienen ganas de hacer actividades, no quieren sentirse ocupados, simplemente quieren hablar.

La gente mayor necesita poder expresarse, necesita contar todo aquello que han vivido, lo que hacían cuando eran pequeños, la relación con sus padres, hermanos, pareja, hijos, nietos. Necesitan compartir los buenos momentos vividos y desahogarse de los malos. Necesitan sentirse escuchados, y si te paras a pensar no hay mejor terapia de reminiscencia que esa. En ese momento le vino ese recuerdo a la cabeza por algo y lo cuentan. Qué mejor manera de estimular la mente que con tus propios recuerdos.

Está claro que las características de los centros muchas veces no te permite dedicar todo el tiempo que quisieras a una sola persona, pero en la medida de lo posible deberíamos poder hacer un hueco mientras el resto está con otras actividades, o hacer pequeños grupos de charla con personas afines para hablar entre ellos. Lo esencial es que se sientan escuchados y demos la oportunidad de que cuenten todo lo que deseen.

El pensamiento de muchas personas es el siguiente: “La gente mayor se pone a hablar y no para”, “pasan de un tema a otro sin parar”, “es muy aburrido oírles hablar” , “no tengo tiempo para perderlo escuchando”.  Estos y otros aún peores son comentarios que puedes escuchar, en ocasiones, de gente joven y no tan joven sobre los mayores. Triste pero cierto. Claro está que el tiempo nos pondrá a todos en la posición de persona mayor y entonces nos daremos cuenta de que toda una vida de experiencias merece ser contada y escuchada.

Además de ser beneficioso para ellos poder contar su historia de vida, también lo es para nosotros. Aprender de la experiencia de los mayores es muy gratificante; te enseña a valorar todo lo que tenemos hoy en día y que era impensable tener hace 70 años. No nos damos cuenta de lo afortunados que somos ahora, de lo que ha mejorado la calidad de vida. Cuando una señora te cuenta que empezó a trabajar con 9 años porque hacía falta, te das cuenta de la suerte que tuviste de poder disfrutar una infancia siendo simplemente niñ@, y ese es solo uno de los muchos ejemplo que podría daros.

Tanto si trabajáis en este ámbito como si no, os animo a escuchar. Tu tiempo es el regalo más preciado que le puedes a hacer a alguien y de las mejores terapia que existen. Mañana serás mayor y te gustará saber que hay alguien que quiere conocer tu historia de toda una vida.

 

 

 

 

 

 

About Maria

Mi nombre es Maria, soy Terapeuta Ocupacional por la Universidad de La Coruña y en la actualidad estoy buscando trabajo. A pesar de que el panorama laboral que vivimos no me da la oportunidad para ejercer un trabajo remunerado, mantengo la ilusión e inquietud por todo lo referente a la Terapia Ocupacional, hecho que me ha empujado a escribir este blog.