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En días como este en el que en los que la incertidumbre sobre mi futuro acecha sobre mi mente provocando que el desánimo campe a sus anchas sobre mí, no dejo de hacerme las mismas preguntas una y otra vez, ¿Por qué decidí estudiar terapia ocupacional? ¿por qué no me decidí por otra carrera que tuviera más salida, y que fuera más reconocida por la humanidad? ¿en qué estaba pensando para coger una carrera que me traería tantos problemas para encontrar trabajo y encima tuviera que explicar una y otra vez en qué consiste?
Vamos a echar la vista atrás…manadala hoja
Todavía recuerdo aquel día que estaba con una amiga tomando algo en la avenida de la Marina de A Coruña, cuando, en un momento de la conversación, me comenta que le gustaría algún día estudiar terapia ocupacional. Yo no tenía ni la más remota idea de lo que era esa profesión, como un gran porcentaje de la población aún en la actualidad.

Esta amiga, la verdad es que no me explicó mucho acerca de la carrera y ahí quedó el tema. Un tiempo después, en una de esas noches en las que ni Morfeo es capaz de llevarte al mundo onírico, vi un documental sobre la lucha diaria de Raúl contra la ELA, ¡ya no puedo, pero aún puedo! así se llamaba.

En una parte de documental se ve a un terapeuta ocupacional que explica en que consiste su trabajo con Raúl. Cuenta que trabaja para evitar la retracción muscular, adaptación de su entorno con productos de apoyo y propone ejercicios para que Raúl pueda utilizar el ratón del ordenador el mayor tiempo posible ya que escribe un blog y no quiere dejar de hacerlo.

En ese momento pensé que eso era lo que quería hacer, que después de tanto tiempo buscando mi camino, estudiando profesiones a las que realmente nunca quise dedicarme había encontrado mi vocación. Me fascinó la idea de poder ayudar a alguien a realizar esas cosas que, aunque parezcan pequeñas para los demás, son enormes para ti.

Ayudar a crear la conciencia de que la igualdad va más allá de lo que ven los ojos, que todos somos iguales en que somos diferentes, que somos seres extraordinarios con características y necesidades individuales y que lo importante es saber mirar más allá de la etiqueta que se nos impone por una característica con la única intención de estigmatizar la diferencia.

Con toda la motivación que te provoca haber encontrado tu camino, me matriculé en la Universidad de Coruña y allí estuve cuatro años, cuatro años geniales, la verdad. Allí encontré amistad para toda la vida y algunas experiencias que todo el mundo tendría que vivir.

Durante la carrera se tocan muchos temas, pero no se profundiza en todos ellos, algo normal cuando es una carrera que abarca tanto, pero lo que te produce, o por lo menos me produjo a mí al terminar, es una terrible sensación de que no sabes de nada, pero aun así sales con ganas de comerte el mundo, de repartir “ocupación significativa” a diestro y siniestro, vamos a recuperar el honor mancillado de la autonomía personal….

Luego llegas al primer trabajo con un miedo de “cagarla” que te sobrepasa, pero sigues adelante. En ese momento es cuando empiezas a aprender de verdad, y sigues leyendo, y formándote para llegar a ser un día, esa terapeuta que quieres llegar a ser, pero bueno, en ocasionas las cosas no sucede en el tiempo que esperabas.

flor
En cierta manera, esta desesperanza que me provoca no conseguir trabajo estable me ayuda a comprender más la importancia de la ocupación en el ser humano.

Que somos seres ocupacionales es algo que no se pone en duda, pero no creo que seamos conscientes de la importancia que esto tiene hasta que algo nos impide ejercer alguna ocupación con normalidad. En mi caso, salvando las distancias con las personas con alguna discapacidad, no tengo ningún problema físico o mental que me impida trabajar, es más bien cuestión de la situación económica y social que nos ha tocado vivir, pero aun así el no poder tener esa ocupación me crea la sensación de estar incompleta, me crea un desequilibrio ocupacional que no me permite vivir una vida como yo quisiera vivirla.

Imaginemos esta sensación en otras ocupaciones como en las actividades básicas de la vida diaria, como puedan ser la higiene o la alimentación. Empatizando con estas personas, la sensación de impotencia tiene que ser tan grande y tan frustrante… a la vez, el que alguien pueda ayudar a conseguir recuperar la independencia en esas actividades tiene que ser tan importante para esas personas, y en el caso que sea imposible realizar esas actividades básicas, como en el caso de Raúl que mencionamos anteriormente, pero el que alguien pueda ayudarle a mantener la capacidad de seguir escribiendo en su blog, me parece realmente encomiable

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Raúl ya no se encuentra entre nosotros, aunque seguirá vivo en el corazón de mucha gente. Yo, es aún hoy en día, después de unos cuantos años, cuando reaparecen las dudas sobre mi decisión de estudiar esta carrera, me acuerdo del documental, y me acuerdo de Raúl de su capacidad de superación, sus ganas de seguir haciendo algo que le hacía feliz, del terapeuta que le ayudó y la motivación que eso me dio para encontrar algo que me hiciera feliz a mí también.

Ahora me vuelvo a preguntar lo mismo que al principio, María ¿por qué estudiaste terapia ocupacional? ¿Por qué no escogiste una carrera con más salidas? ¿En qué estabas pensando? La respuesta a todas es, que lo hice por ser feliz, porque seguir una vocación te hará feliz, porque la felicidad no siempre es un camino de rosas, porque hay que disfrutar del camino y aprender de cada piedra que te hiera y porque, aunque esté tardando más de lo esperado, tarde o temprano todos los golpes y malos momentos serán simples anécdotas y entonces todo tendrá sentido.

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About Maria

Mi nombre es Maria, soy Terapeuta Ocupacional por la Universidad de La Coruña y en la actualidad estoy buscando trabajo. A pesar de que el panorama laboral que vivimos no me da la oportunidad para ejercer un trabajo remunerado, mantengo la ilusión e inquietud por todo lo referente a la Terapia Ocupacional, hecho que me ha empujado a escribir este blog.