Soy una persona que utiliza bastante el pensamiento crítico, y como terapeuta lo utilizo más. ¿En qué sentido?, pues analizando lo que se da por hecho simplemente porque se piensa que es así, sin pensar que esa idea pueda tener una base equivocada.

Como sabéis me especialicé en personas mayores, ya que es un ámbito que me fascina, sin embargo, aunque mi trabajo soñado está en residencias y centros de día, había algo en mí que se negaba a que algún ser querido estuviera en estos centros; y hablo en pasado porque algo me hizo cambiar de opinión.

He tenido el gran honor de poder hacer una sustitución recientemente en un centro activo de día aquí en Coruña. Recréate la plaza.

Ha sido tan satisfactoria la experiencia que tenía la necesidad y obligación de contároslo, ya que creo necesario que se sepa que hay otras formas de trabajar con mayores más allá de las prácticas asumidas como “normales” por casi todos.

Podemos encontrar residencias, a las afueras de los núcleos urbanos normalmente, y centros de día en los que parece que el único objetivo es el mantenimiento de los usuarios, comida, aseo y que pasen el rato.

El modelo de atención centrado en la persona es algo que se suele vender en muchos centros pero que pocos realmente ponen en práctica.

El modelo asistencial, en el que los deseos o necesidades individuales se ven limitadas, ya que está basado en normas estrictas hasta para el uso del baño, programado, aunque la persona sea independiente para ello, es totalmente antagónico con la idea de envejecimiento activo y mantenimiento o recuperación de autonomía.

Dicho esto, hablemos de Recréate. En este centro se unen tres espacios dirigidos a todas las generaciones, actividades para niños desde clases de inglés mediante juego y música hasta capoeira infantil. Actividades para adultos como zumba, costura o pilates y las actividades senior donde nos vamos a centrar.

Por un lado, ofrecen el programa de ocio y estimulación para adultos mayores que a su vez se divide en tres programas de estimulación tanto física como cognitiva y social dependiendo de las características y necesidades de cada persona. (para más información pincha aquí)

Por otro lado, encontramos el centro activo de día. Esta parte es maravillosa. Aquí están como en sus casas, un ambiente acogedor que cuenta con una zona de descanso, una zona de comedor y una zona de actividad y ocio.

Os cuento un poco la rutina que tenía. A primera hora realizaba una sesión individual, unos días estimulación cognitiva y otros días manejo de nuevas tecnologías. Después, ya con todo el grupo, comentábamos las noticias del día; al terminar, una buena sesión de actividad física bien animada con música, tras la que se hacía un descanso para un tentempié; a continuación, otro tipo de actividad, ya sea cognitiva, cocina, historias de vida etc., Para terminar, un descanso antes de comer para ver una película o hacer lo que quieran.

Hasta aquí parece una rutina que puede ser compartida por otros centros, pero lo bueno de Recréate es que aquí no se obliga a nadie a hacer algo que no quieren. Lo más llamativo es que ves la alegría en sus caras, que participan porque quieren participar; que se favorece la relación entre ellos como si fueran una gran familia. Se nota que estas personas están donde quieren estar, no por obligación de sus familias. Vienen riendo y se van riendo, y eso….eso es vida.

Realizan encuentros intergeneracionales y sesiones con Hache. ¿Quien es Hache?, pues un compañero de cuatro patas que comparte espacio y alegrías con todos.

¿Qué más se puede pedir? Pues yo diría que una buena comida, y aquí es excepcional, una dieta rica y variada más allá del pescado cocido.

Las residencias y centros de día no tienen que ser sitios tristes donde se aparca a las personas mayores sin importar si se les estimula, si son felices o se sienten solos. Todos los centros deberías ser como este, donde se busca recuperar o mantener capacidades, donde se fomenta el “tú puedes y lo harás”.

Este concepto de centro de día que tanto me ha gustado no creo que fuera posible sin un buen trabajo en equipo, y aquí es inmejorable. En otros centros se respira rivalidad entre equipo técnico y gerocultor. Aquí todos son compañeros; no ves malas caras ni críticas, y aunque llegues nuevo te acogen desde el primer minuto como uno más, como parte del equipo.

 

No tenemos que olvidar nunca que las personas mayores no son muebles que esconder. Necesitan estar activos, necesitan relacionarse, sentir que pueden. No son niños y no hay que tratarlos como tal. Cada arruga es una huella de la experiencia. Respetemos cada cana, mañana serán tuyas. Mayores, sí, pero activos